Llévame contigo
¿No me ves sumergida en el silencio, y amordazada en soledad y olvido?
Al pasar por la sombra de mi vida, dame la mano y llévame contigo.
Te esperé tantos años sin saberlo, perdida dentro de mi laberinto…
ahora que me has abierto la salida, dame la mano y llévame contigo.
No quiero abrir el libro del pasado,
porque detesto cuanto en él he escrito;
uno en blanco abriré para tu pluma; dame la mano y llévame contigo.
Llena mis hojas de apretada letra, yo no quiero escribir,
hazlo tú mismo, enrojeciéndome de sangre y fuego;
dame la mano y llévame contigo.
Donde quiera que vayas, te acompaño,
porque haré tu camino mi camino;
déjame despertar en tus mañanas;
dame la mano y llévame contigo.
No he de mirar atrás, sólo adelante;
perdí el pasado, y el futuro es mío; no te quiero perder;
dame la mano, dame la mano y llévame contigo.
FRANCISCO ALVAREZ
miércoles, 3 de febrero de 2010
jueves, 14 de enero de 2010
Mujer, yo hubiera sido tu hijo,
por beberte la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y
tenerte en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos y
adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío y
saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría amarte,
amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía amarte más.
Y todavía amarte más y más.
miércoles, 6 de enero de 2010
Estás en mí, esta noche, sin posible retorno,
sin un solo recurso que me libre de ti.
Te siento en mi cintura como un estrecho abrazo,
te siento en mi garganta, donde tiembla tu voz.
Me siguen en la noche tus ojos insondables,
ese infinito océano, oscuro y abismal.
Me envuelve tu silencio, tu indefensa ternura,
tus largos aislamientos, tu tristeza tenaz.
Me salpica la boca el chorro de tu risa,
subes en oleadas constantes por mi piel.
No puedo defenderme del calor de tus manos,
ni de tu boca triste, ni de tu claridad.
Te siento como un hierro candente en el costado,
llevo grabada a fuego la marca del amor.
Estás entre mis libros, mis antiguos papeles,
la música que amo, en mi viejo reloj
.Te enredas en mis versos, te bebes mis palabras
y todo lo que escribo te transparenta a ti.
Esta noche te siento subir por mi silencio
y siento que ya nada me queda por hablar.
No quiero que me ocupes, no quiero que me afluyas
como un río incesante de piedras y de sal.
No quiero que me envuelvas, pero tal vez lo quiero.
Tal vez ya no supiera cómo vivir sin ti.
Estás en mí, esta noche, y ya no me defiendo:
arrásame la vida y déjame morir.
sin un solo recurso que me libre de ti.
Te siento en mi cintura como un estrecho abrazo,
te siento en mi garganta, donde tiembla tu voz.
Me siguen en la noche tus ojos insondables,
ese infinito océano, oscuro y abismal.
Me envuelve tu silencio, tu indefensa ternura,
tus largos aislamientos, tu tristeza tenaz.
Me salpica la boca el chorro de tu risa,
subes en oleadas constantes por mi piel.
No puedo defenderme del calor de tus manos,
ni de tu boca triste, ni de tu claridad.
Te siento como un hierro candente en el costado,
llevo grabada a fuego la marca del amor.
Estás entre mis libros, mis antiguos papeles,
la música que amo, en mi viejo reloj
.Te enredas en mis versos, te bebes mis palabras
y todo lo que escribo te transparenta a ti.
Esta noche te siento subir por mi silencio
y siento que ya nada me queda por hablar.
No quiero que me ocupes, no quiero que me afluyas
como un río incesante de piedras y de sal.
No quiero que me envuelvas, pero tal vez lo quiero.
Tal vez ya no supiera cómo vivir sin ti.
Estás en mí, esta noche, y ya no me defiendo:
arrásame la vida y déjame morir.
De repente la risa se hizo llanto,
silencioso y blanco como la bruma;
de las bocas unidas se hizo espuma,
y de las manos dadas se hizo espanto.
De repente la calma se hizo viento
que de los ojos apagó la última llama,
y de la pasión se hizo el presentimiento
y del momento inmóvil se hizo el drama.
De repente, no más que de repente,
se volvió triste lo que fuera amante,
y solitario lo que fuera contento.
El amigo próximo se hizo distante,
la vida se volvió una aventura errante.
De repente, no más que de repente.
Vinicius de Moraes
silencioso y blanco como la bruma;
de las bocas unidas se hizo espuma,
y de las manos dadas se hizo espanto.
De repente la calma se hizo viento
que de los ojos apagó la última llama,
y de la pasión se hizo el presentimiento
y del momento inmóvil se hizo el drama.
De repente, no más que de repente,
se volvió triste lo que fuera amante,
y solitario lo que fuera contento.
El amigo próximo se hizo distante,
la vida se volvió una aventura errante.
De repente, no más que de repente.
Vinicius de Moraes
jueves, 12 de noviembre de 2009
Encuentro
Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol, delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera,
y en mi cintura, lazo y serpentina.
Me diste la blandura de tu cera,
y yo te di la sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.
Y después, a morir, a ser dos ríos sin adelfas,
oscuros y vacíos,para la boca torpe de la gente....
Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas y
dos arcos de amor de un mismo puente.
Rafael de León
Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol, delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera,
y en mi cintura, lazo y serpentina.
Me diste la blandura de tu cera,
y yo te di la sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.
Y después, a morir, a ser dos ríos sin adelfas,
oscuros y vacíos,para la boca torpe de la gente....
Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas y
dos arcos de amor de un mismo puente.
Rafael de León
miércoles, 28 de octubre de 2009
Lo malo es que se olvida
y un puñado de tiempo
se nos marcha hacia la nada.
Lo peor del olvido es el que
en cada cosa que fue vivimos de prestado.
¿Alguna vez leeremos del pasado
su página feliz como borrada?
¿Nuestra memoria ya desmemoriada,
sólo andará sobre lo desandado?
Lo peor del olvido es lo que olvida.
Que tanto ayer, eterno y de por vida,
se marche por la calle en que ha venido.
Porque será... Más tarde o más temprano
se nos irá el recuerdo de la mano
a deshacer su rostro en el olvido.
Angel Garcia Lopez
y un puñado de tiempo
se nos marcha hacia la nada.
Lo peor del olvido es el que
en cada cosa que fue vivimos de prestado.
¿Alguna vez leeremos del pasado
su página feliz como borrada?
¿Nuestra memoria ya desmemoriada,
sólo andará sobre lo desandado?
Lo peor del olvido es lo que olvida.
Que tanto ayer, eterno y de por vida,
se marche por la calle en que ha venido.
Porque será... Más tarde o más temprano
se nos irá el recuerdo de la mano
a deshacer su rostro en el olvido.
Angel Garcia Lopez
martes, 27 de octubre de 2009
Tuyo siempre todavía.
Tuyo todo por siempre hasta hoy y luego,
tuyo siempre porque para ser lo necesito,
siempre todo tuyo,
siempre aunque siempre nunca sea,
todo íntegro tuyo siempre
y hasta ahora más el próximo
nuevo instante cada vez.
Con todo el tiempo el mundo
a nuestro alcance,
todo el tiempo del mundo
que es igual a la próxima noche,
todo tuyo siempre todavía.
seguro de sobrevivir mañana tuyo,
siempre tuyo desde hoy en cada mañana de mañana.
Enamorado de ti, siempre y ahora,
sin recuerdos,en presente siempre amándote,
eternamente tuyo,
todo tuyo siempre todavía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


