Quiza fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algun modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aqui habia hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aqui habia apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahi nomas lo dejaste a solas
con su suerte que no es mucha
creo que tenes razon
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos ni del tiempo
hace mucho muchisimo
que yo no me enfrentaba como anoche
al espejo y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo francamente solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar a mis lobregos cuarteles
de invierno con los ojos bien secos
por si acaso miro como te vas adentrando
en la niebla y empiezo a recordarte.
sábado, 15 de mayo de 2010
viernes, 23 de abril de 2010
Sólo en sueños,sólo en el otro mundo del sueño te consigo
,a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada,
y te amo mil veces de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo y te estrecho,
poco a poco, hasta mi sangre.
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo.
A veces sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.
sabines
viernes, 16 de abril de 2010
Justamente ahora irrumpes en mi vida,
con tu cuerpo exacto y ojos de asesina.
tarde como siempre,nos llega la fortuna.
Tu ibas con el,yo iba con ella,
jugando a ser felices por desesperados,
por no aguardar los sueños,
por miedo a quedar solos.
Pero llegamos tarde,
te vi y me viste,
nos reconocimos enseguida,pero tarde.
maldita sea la hora
que encontré lo que soñé,
tarde.
Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte,
tanto inventarte,
tanto buscarte por las calles como un loco,
sin encontrarte.
y ahi va uno de tonto;
por desesperado,
confundiendo amor con compañia.
y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja,
te hace escoger con la cabeza
lo que es del corazon.
y no tengo nada contra ellos,
la rabia es contra el tiempo
por ponerte junto a mi,tarde.
Ganas de huir;
de no verte ni la sombra,
de pensar que esto fue un sueño o una pesadilla,
que nunca apareciste,
que nunca has existido.
Ganas de besarte,
de coinsidir contigo.
de acercarme un poco,y amarrarte en un abrazo,
de mirarte a los ojos
y decirte bienvenida.
Pero llegamos tarde.
te vi y me viste,
nos reconocimos en seguida,pero tarde.
Quizas en otras vidas,
quizas en otras muertes.
Que ganas de rozarte,
que ganas de tocarte,
de acercarme a ti y golpearte con un beso,
de fugarnos para siempre,
sin daños a terceros.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Llévame contigo
¿No me ves sumergida en el silencio, y amordazada en soledad y olvido?
Al pasar por la sombra de mi vida, dame la mano y llévame contigo.
Te esperé tantos años sin saberlo, perdida dentro de mi laberinto…
ahora que me has abierto la salida, dame la mano y llévame contigo.
No quiero abrir el libro del pasado,
porque detesto cuanto en él he escrito;
uno en blanco abriré para tu pluma; dame la mano y llévame contigo.
Llena mis hojas de apretada letra, yo no quiero escribir,
hazlo tú mismo, enrojeciéndome de sangre y fuego;
dame la mano y llévame contigo.
Donde quiera que vayas, te acompaño,
porque haré tu camino mi camino;
déjame despertar en tus mañanas;
dame la mano y llévame contigo.
No he de mirar atrás, sólo adelante;
perdí el pasado, y el futuro es mío; no te quiero perder;
dame la mano, dame la mano y llévame contigo.
FRANCISCO ALVAREZ
¿No me ves sumergida en el silencio, y amordazada en soledad y olvido?
Al pasar por la sombra de mi vida, dame la mano y llévame contigo.
Te esperé tantos años sin saberlo, perdida dentro de mi laberinto…
ahora que me has abierto la salida, dame la mano y llévame contigo.
No quiero abrir el libro del pasado,
porque detesto cuanto en él he escrito;
uno en blanco abriré para tu pluma; dame la mano y llévame contigo.
Llena mis hojas de apretada letra, yo no quiero escribir,
hazlo tú mismo, enrojeciéndome de sangre y fuego;
dame la mano y llévame contigo.
Donde quiera que vayas, te acompaño,
porque haré tu camino mi camino;
déjame despertar en tus mañanas;
dame la mano y llévame contigo.
No he de mirar atrás, sólo adelante;
perdí el pasado, y el futuro es mío; no te quiero perder;
dame la mano, dame la mano y llévame contigo.
FRANCISCO ALVAREZ
jueves, 14 de enero de 2010
Mujer, yo hubiera sido tu hijo,
por beberte la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y
tenerte en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos y
adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío y
saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.
Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría amarte,
amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía amarte más.
Y todavía amarte más y más.
miércoles, 6 de enero de 2010
Estás en mí, esta noche, sin posible retorno,
sin un solo recurso que me libre de ti.
Te siento en mi cintura como un estrecho abrazo,
te siento en mi garganta, donde tiembla tu voz.
Me siguen en la noche tus ojos insondables,
ese infinito océano, oscuro y abismal.
Me envuelve tu silencio, tu indefensa ternura,
tus largos aislamientos, tu tristeza tenaz.
Me salpica la boca el chorro de tu risa,
subes en oleadas constantes por mi piel.
No puedo defenderme del calor de tus manos,
ni de tu boca triste, ni de tu claridad.
Te siento como un hierro candente en el costado,
llevo grabada a fuego la marca del amor.
Estás entre mis libros, mis antiguos papeles,
la música que amo, en mi viejo reloj
.Te enredas en mis versos, te bebes mis palabras
y todo lo que escribo te transparenta a ti.
Esta noche te siento subir por mi silencio
y siento que ya nada me queda por hablar.
No quiero que me ocupes, no quiero que me afluyas
como un río incesante de piedras y de sal.
No quiero que me envuelvas, pero tal vez lo quiero.
Tal vez ya no supiera cómo vivir sin ti.
Estás en mí, esta noche, y ya no me defiendo:
arrásame la vida y déjame morir.
sin un solo recurso que me libre de ti.
Te siento en mi cintura como un estrecho abrazo,
te siento en mi garganta, donde tiembla tu voz.
Me siguen en la noche tus ojos insondables,
ese infinito océano, oscuro y abismal.
Me envuelve tu silencio, tu indefensa ternura,
tus largos aislamientos, tu tristeza tenaz.
Me salpica la boca el chorro de tu risa,
subes en oleadas constantes por mi piel.
No puedo defenderme del calor de tus manos,
ni de tu boca triste, ni de tu claridad.
Te siento como un hierro candente en el costado,
llevo grabada a fuego la marca del amor.
Estás entre mis libros, mis antiguos papeles,
la música que amo, en mi viejo reloj
.Te enredas en mis versos, te bebes mis palabras
y todo lo que escribo te transparenta a ti.
Esta noche te siento subir por mi silencio
y siento que ya nada me queda por hablar.
No quiero que me ocupes, no quiero que me afluyas
como un río incesante de piedras y de sal.
No quiero que me envuelvas, pero tal vez lo quiero.
Tal vez ya no supiera cómo vivir sin ti.
Estás en mí, esta noche, y ya no me defiendo:
arrásame la vida y déjame morir.
De repente la risa se hizo llanto,
silencioso y blanco como la bruma;
de las bocas unidas se hizo espuma,
y de las manos dadas se hizo espanto.
De repente la calma se hizo viento
que de los ojos apagó la última llama,
y de la pasión se hizo el presentimiento
y del momento inmóvil se hizo el drama.
De repente, no más que de repente,
se volvió triste lo que fuera amante,
y solitario lo que fuera contento.
El amigo próximo se hizo distante,
la vida se volvió una aventura errante.
De repente, no más que de repente.
Vinicius de Moraes
silencioso y blanco como la bruma;
de las bocas unidas se hizo espuma,
y de las manos dadas se hizo espanto.
De repente la calma se hizo viento
que de los ojos apagó la última llama,
y de la pasión se hizo el presentimiento
y del momento inmóvil se hizo el drama.
De repente, no más que de repente,
se volvió triste lo que fuera amante,
y solitario lo que fuera contento.
El amigo próximo se hizo distante,
la vida se volvió una aventura errante.
De repente, no más que de repente.
Vinicius de Moraes
jueves, 12 de noviembre de 2009
Encuentro
Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol, delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera,
y en mi cintura, lazo y serpentina.
Me diste la blandura de tu cera,
y yo te di la sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.
Y después, a morir, a ser dos ríos sin adelfas,
oscuros y vacíos,para la boca torpe de la gente....
Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas y
dos arcos de amor de un mismo puente.
Rafael de León
Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol, delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera,
y en mi cintura, lazo y serpentina.
Me diste la blandura de tu cera,
y yo te di la sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.
Y después, a morir, a ser dos ríos sin adelfas,
oscuros y vacíos,para la boca torpe de la gente....
Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas y
dos arcos de amor de un mismo puente.
Rafael de León
miércoles, 28 de octubre de 2009
Lo malo es que se olvida
y un puñado de tiempo
se nos marcha hacia la nada.
Lo peor del olvido es el que
en cada cosa que fue vivimos de prestado.
¿Alguna vez leeremos del pasado
su página feliz como borrada?
¿Nuestra memoria ya desmemoriada,
sólo andará sobre lo desandado?
Lo peor del olvido es lo que olvida.
Que tanto ayer, eterno y de por vida,
se marche por la calle en que ha venido.
Porque será... Más tarde o más temprano
se nos irá el recuerdo de la mano
a deshacer su rostro en el olvido.
Angel Garcia Lopez
y un puñado de tiempo
se nos marcha hacia la nada.
Lo peor del olvido es el que
en cada cosa que fue vivimos de prestado.
¿Alguna vez leeremos del pasado
su página feliz como borrada?
¿Nuestra memoria ya desmemoriada,
sólo andará sobre lo desandado?
Lo peor del olvido es lo que olvida.
Que tanto ayer, eterno y de por vida,
se marche por la calle en que ha venido.
Porque será... Más tarde o más temprano
se nos irá el recuerdo de la mano
a deshacer su rostro en el olvido.
Angel Garcia Lopez
martes, 27 de octubre de 2009
Tuyo siempre todavía.
Tuyo todo por siempre hasta hoy y luego,
tuyo siempre porque para ser lo necesito,
siempre todo tuyo,
siempre aunque siempre nunca sea,
todo íntegro tuyo siempre
y hasta ahora más el próximo
nuevo instante cada vez.
Con todo el tiempo el mundo
a nuestro alcance,
todo el tiempo del mundo
que es igual a la próxima noche,
todo tuyo siempre todavía.
seguro de sobrevivir mañana tuyo,
siempre tuyo desde hoy en cada mañana de mañana.
Enamorado de ti, siempre y ahora,
sin recuerdos,en presente siempre amándote,
eternamente tuyo,
todo tuyo siempre todavía.
Tu voz por el teléfono tan cerca y nosotros tan distantes,
tu voz, amor, al otro lado de la línea y yo aquí solo, sin ti,
al otro lado de la luna,tu voz por el teléfono tan cerca,
apaciguándome, y lejos tú de mí, tan lejos,
tu voz que repasa las tareas conjuntas,
o que menciona un número mágico,
que por encima de la alharaca del mundo
me habla para decir en lenguaje cifrado
que me amas.
Tu voz aquí, a lo lejos, que le da sentido a todo,
tu voz que es la música de mi alma,
tu voz, sonido del agua, conjuro, encantamiento.
* * * * *
* * * * *
Dario Jaramillo
Este cielo nublado
de tempestad oculta
y lluvia presentida
me pesa;
este aire denso y quieto,
que ni siquiera mueve
la hoja leve del jazmín florecido,
me ahoga;
esta espera de algo
que no llega me cansa.
Quisiera estar lejos,
donde nadie me conociera:
nueva como la yerba fresca,
ligera,sin el peso
de los días muertos y libre
ir por caminos ignorados
hacia un cielo abierto.
.
Alaide foppa
jueves, 22 de octubre de 2009
Lo que nunca vas a saber de todo esto
(el amor con que te amo,la
paciencia con la que te espero)
las ganas de despertarme con vos
Las ganas de que duermas conmigo
Los besos improvisados y los ensayados
que guardo para todos los dias,para cuando
estes triste y necesites que te quieran
Las cosas cosas que pienso cuando nos imagino juntos
Los abrazos asaltantes
Las llamadas cortisimas
nada más que para escucharte decir "hable"
los picos dulces para ver peliculas viejas
en la cama
E l sabor del café calentito en la bandeja
que pinte con tus letras.
La suavidad de de mi cama cuando
hagamos el amor a la siesta .
la alegria porque si,nada más porque te vi
y recorde de nuevo lo feliz que soy con vos.
El sabor de mis lagrimas,
la sensacion de ellas mojando tus hombros
la tibieza de la ropa que acabo de planchar
para que no salgas arrugado a la calle.
El orgullo con que te veo cuando vas o venis.
cuando sos cuando existis
La suavidad de tu cuerpo cuando hagamos el amor
a cualquier hora
El sonido del último "te quiero"que salga de mis labios.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Este sueño que vivo,
esta nostalgia con nombre y apellido,
este huracán encerrado tambaleando mis huesos,
lamentando su paso por mi sangre...
No puedo abandonar el tiempo y sus rincones,
el valle de mis días está lleno de sombras
innombrables,voy a la soledad como alma en pena,
desacatada de todas las razones,
heroína de batallas perdidas,
de cántaros sin agua.
Me hundo en el cuerpo,
me desangro en las venas,me bato contra el viento,
contra la piel que untada está a la mía.
Qué haré con mi castillo de fantasmas,
las estrellas fugaces que me cercan
mientras el sol deslumbra
y no puedo mirar más que su disco-redondo y amarillo-
la estela de su oro lamiéndome las manos,
surcándome las noches,desviviéndome,
haciéndome desastres...
Me entregaré a los huracanes
para pasar de lejos por esa luz ardiendo.
Estoy muriéndome de frío.
Gioconda Belli
martes, 20 de octubre de 2009
Sitio de amor, lugar en que he vivido de lejos, tú,
ignorada,amada que he callado, mirada que no he visto,
mentira que me dije y no he creído:
en esta hora en que los dos, sin ambos,
a llanto y odio y muerte nos quisimos,
estoy, no sé si estoy,
¡si yo estuviera!,queriéndote, llorándome, perdido.
(Esta es la última vez que yo te quiero.
(Esta es la última vez que yo te quiero.
En serio te lo digo.)
Cosas que no conozco, que no he aprendido,
Cosas que no conozco, que no he aprendido,
contigo, ahora, aquí, las he aprendido.
En ti creció mi corazón.
En ti creció mi corazón.
En ti mi angustia se hizo.
Amada, lugar en que descanso,silencio en que me aflijo.
( Cuando miro tus
( Cuando miro tus
ojos pienso en un hijo. )
Hay horas, horas, horas,
Hay horas, horas, horas,
en que estás tan ausente que todo te lo digo.
Tu corazón a flor de piel, tus manos,
Tu corazón a flor de piel, tus manos,
tu sonrisa perdida alrededor de un grito,
ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo,
y ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:
todo eso que tu haces y no haces a veces es
todo eso que tu haces y no haces a veces es
como para estarse peleando contigo.
Niña de los espantos, mi corazón caído,
Niña de los espantos, mi corazón caído,
ya ves, amada, niña, que cosas digo.
Jaime Sabines
Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes,
en el ruido,pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo me quedo
más solo solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo y no estás
y no has llegado y me quedo dormido
y terriblemente cansadopreguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer estoy cuando llegues aquí empezar de nuevo
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.
Jaime Sabines
jueves, 8 de octubre de 2009
Tú
diminuto
desde tu estatura solar
peregrinas debajo de mi piel;
subes, desciendes
navegas por mis venas;
vas hundiendo tu huella
en un itinerario sin fronteras.
Te sientas en mis bosques pulmonares,
intercambias silencios con mis nervios
aspirando mi sed a sorbos bien pequeños.
Mi pasión oxigena el deletreo
de la palabra incierta.
Todo es luz allá adentro;
mi corazón ardiendo.
El viento de tu espalda me golpea.
Ya no estás frente a mí
ya te estás yendo.
Una lluvia se larga a murmurar
por parajes desiertos
y en mi almohada se queda
tiritando el deseo.
Renne Ferrer
sábado, 3 de octubre de 2009
Te acordarás
Te acordarás un día de aquel amante extraño
que te beso en la frente para no hacerte daño.
Aquel que iba en la sombra con la mano vacía,
porque te quiso tanto que no te lo decía.
Aquel amante loco que era como un amigo
y que se fue con otra para soñar contigo
Te acordarás un día de aquel extraño amante,
profesor de horas lentas, con alma de estudiante.
Aquel hombre lejano que volvió del olvido
solo para quererte como nadie ha querido.
Aquel que fue ceniza de todas las hogueras
y te cubrió de rosas sin que tu lo supieras.
Te acordarás un día del hombre indiferente
que en las tardes de lluvia te besaba en la frente,
Viajero silencioso de las noches de estío
que sembraba en la arena su corazón tardío.
Te acordarás un día de aquel hombre lejano,
del que más te ha querido porque te quiso en vano.
Quizás así de pronto te acordarás un día
de aquel hombre que a veces callaba y sonreía.
Tu rosal preferido se secará en el huerto
como para decirte que aquel hombre se ha muerto.
El andará en la sombra con su sonrisa triste
y únicamente entonces sabrás que lo quisiste.
Te acordarás un día de aquel amante extraño
que te beso en la frente para no hacerte daño.
Aquel que iba en la sombra con la mano vacía,
porque te quiso tanto que no te lo decía.
Aquel amante loco que era como un amigo
y que se fue con otra para soñar contigo
Te acordarás un día de aquel extraño amante,
profesor de horas lentas, con alma de estudiante.
Aquel hombre lejano que volvió del olvido
solo para quererte como nadie ha querido.
Aquel que fue ceniza de todas las hogueras
y te cubrió de rosas sin que tu lo supieras.
Te acordarás un día del hombre indiferente
que en las tardes de lluvia te besaba en la frente,
Viajero silencioso de las noches de estío
que sembraba en la arena su corazón tardío.
Te acordarás un día de aquel hombre lejano,
del que más te ha querido porque te quiso en vano.
Quizás así de pronto te acordarás un día
de aquel hombre que a veces callaba y sonreía.
Tu rosal preferido se secará en el huerto
como para decirte que aquel hombre se ha muerto.
El andará en la sombra con su sonrisa triste
y únicamente entonces sabrás que lo quisiste.
Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer;
es como abrir la mano y encontrarla vacía
y no saber de pronto qué cosa se nos fue.
Se deja de querer...
y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed,
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.
Se deja de querer...
Y es como el ciego que aún dice adiós llorando
después que pasó el tren,
o como quien despierta recordando un camino
pero ya sólo sabe que regresó por él.
Se deja de querer...
como quien deja de andar una calle sin razón, sin saber,
y es hallar un diamante brillando en el rocío
y que ya al recogerlo se evapore también.
Se deja de querer...
y es como un viaje detenido en las sombras
sin seguir ni volver,
y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.
Se deja de querer...
y es como un niño que ve cómo naufragan sus barcos de papel,
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.
Se deja de querer...
y es como un libro que aún abierto hoja a hoja quedó a medio leer,
y es como la sortija que se quitó del dedo
y solo así supimos... que se marcó en la piel.
Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer.
Jose Angel Buesa
y no se sabe por qué se deja de querer;
es como abrir la mano y encontrarla vacía
y no saber de pronto qué cosa se nos fue.
Se deja de querer...
y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed,
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.
Se deja de querer...
Y es como el ciego que aún dice adiós llorando
después que pasó el tren,
o como quien despierta recordando un camino
pero ya sólo sabe que regresó por él.
Se deja de querer...
como quien deja de andar una calle sin razón, sin saber,
y es hallar un diamante brillando en el rocío
y que ya al recogerlo se evapore también.
Se deja de querer...
y es como un viaje detenido en las sombras
sin seguir ni volver,
y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.
Se deja de querer...
y es como un niño que ve cómo naufragan sus barcos de papel,
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.
Se deja de querer...
y es como un libro que aún abierto hoja a hoja quedó a medio leer,
y es como la sortija que se quitó del dedo
y solo así supimos... que se marcó en la piel.
Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer.
Jose Angel Buesa
Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo
quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro.
Una vez será tarde.
Yo presiento
esa herida que avanza,
ese cierto dolor de no querernos.
Cómo decirte ahora:
mírame aún, así, trata de verme
como soy, duramente.
Con mi ternura. Claro, y mis tormentas.
Cómo decirte: sálvalo, si quieres
y cuídalo. Se te ha ido de las manos,
se me va de la sangre y no regresa.
Cómo decirte que te quiero menos
y que quiero quererte como entonces.
Y que entiendas
y no te encierres más.
Y me dejes creer en ti, de nuevo.
Cómo decirte nada.
Un día será tarde. Tarde y lejos.
quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro.
Una vez será tarde.
Yo presiento
esa herida que avanza,
ese cierto dolor de no querernos.
Cómo decirte ahora:
mírame aún, así, trata de verme
como soy, duramente.
Con mi ternura. Claro, y mis tormentas.
Cómo decirte: sálvalo, si quieres
y cuídalo. Se te ha ido de las manos,
se me va de la sangre y no regresa.
Cómo decirte que te quiero menos
y que quiero quererte como entonces.
Y que entiendas
y no te encierres más.
Y me dejes creer en ti, de nuevo.
Cómo decirte nada.
Un día será tarde. Tarde y lejos.
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